El sueño recurrente

Ayer por la tarde, en un acto que se hizo en San Antonio de Areco, se inauguraron complejos de viviendas y se entregaron las llaves a algunos de sus flamantes propietarios. Ahí estaban Axel y Alberto, acompañados por la ministra Bielsa, cuya cartera se ocupa de poner en marcha el plan PROCREAR, y por otros funcionarios del gobierno. Pero, no solo en la Provincia de Buenos Aires se inauguraron viviendas, sino también en Mendoza, en La Rioja, en Santiago del Estero y en Misiones, y ahí estaban, vía remota, los gobernadores y los intendentes de cada uno de estos lugares del país, dándole vida a uno de los momentos más lindos que debe tener la política, que es cumplirle el sueño de la casa propia a familias que la necesitaban.

 

Y lo que me pasa, con este momento de la Argentina, es que le presto atención a algunas cosas que pueden parecer una pavada, pero para mí son la clave de una historia diferente: escucho cómo habla cada intendente, no importa cuán grande o pequeño sea el rincón que gobierna, y escucho a hombres y mujeres que está contentos con el laburo que hacen, y que están agradecidos con el acompañamiento que están teniendo del Estado. Los veo contentos porque se les presenta la oportunidad de cruzarse con el presidente, aunque sea a la distancia, pero también los veo saludarse entre ellos y tratarse de “colegas”, y me gusta lo que veo, realmente me gusta. Se puso en marcha una manera de hacer andar el país con una impronta federal real y con un gobierno que todo el tiempo da señales de que irá a profundizar ese camino.

 

Dijo Gerardo Zamora, el gobernador de Santiago del Estero, que los tiempos difíciles quedarán atrás y que lo haremos cuidando la vida, como dispuso el presidente. Oscar Herrera Ahuad, el gobernador de Misiones, usó la frase “honrar la palabra”, para definir esta entrega de viviendas, porque Alberto le había dicho que se iban a poner a trabajar en eso y así lo hicieron, y hoy son casas que tienen dueño. El intendente de Maipú, localidad de la Provincia de Mendoza, dijo que una nación fuerte se construye con hogares fuertes, y contó que le pidió a la Virgen de la Merced, en su día, para que lo ayude al presidente a sacar el país adelante.

 

“Es muy poco lo que se puede decir”, dijo el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pero no porque se hubiera quedado sin palabras, sino porque a veces no hay mucho para agregar, frente a la evidencia de los hechos. Y este complejo de San Antonio de Areco, a 100 kilómetros y pico de la Capital Federal, habla por sí solo. “Son viviendas que uno las recorre y le dan ganas de vivirlas. No era tan difícil. Tuviste que venir vos, Alberto, para poner las cosas en su lugar”. Axel se quiebra, cuando termina de hablar, y entonces toma el micrófono el presidente, y tiene que decir tres veces “gracias a todos y a todas”, saludando en tres direcciones distintas, porque había gente por todos lados acompañando este acto oficial. Y el presidente les habla a sus gobernadores y a sus intendentes como si hablara con amigos, y saluda a los que están ahí, en Chilecito, que es el lugar donde nació su padre y donde él tanto fue durante su infancia. “Feliz, de que Chilecito tenga esas casas”, dice Alberto. Y dice más que eso:

 

“Por razones que uno no logra entender, 11 mil viviendas no habían sido terminadas. Detrás de cada casa que no se termina hay una lógica que subyace en los que gobiernan, porque yo no estoy en paz sabiendo que hay casas sin terminar, y que hay miles de argentinos que están sin una casa donde vivir. No puedo estar en paz con mi consciencia y quiero que eso se termine cuanto antes, y cuanto antes entregar las llaves, y cuanto antes ponernos a construir más casas como éstas. Porque, no es ‘darle un techo a la gente’, es darle un lugar digno donde sus hijos crezcan, un lugar seguro. Visité estas casas y son lugares vivibles, ¡son lindas!, no son nada más que soluciones de emergencia. Es grato asomarse a sus balcones y disfrutar del paisaje. Esto vinimos a hacer, y esto vamos a hacer, porque todavía hay millones de argentinos que están esperando el auxilio del Estado para acceder a su casa propia”.

 

En esta columna suelo escribir sobre cosas que nos hagan pensar un poco más, incluso a mí. Hoy no. Hoy tenía ganas de bajarme un poco de la calesita y acodarme con Alberto en el balcón de la casita de Areco, para que me pegue un poco de viento en la cara y disfrutar de ese paisaje. Mucha gente anda diciendo que este gobierno no es peronista. Bueno, qué sé yo, a mí me está dando la impresión de que sí lo es. A esta altura del partido, tampoco me parece relevante. Me interesa la Argentina distinta que veo. Esta Argentina conducida por gente seria y trabajadora, que se respeta y que no le lleva el apunte a la estructura mediática que cada día quiere chocarnos con un iceberg diferente.

 

“Hay días que son inolvidables, que marcan tu historia para siempre. Un sueño gigante se materializa, el sueño de la casa propia”, escribió en su muro de facebook Romina Di Prinzio, y acompañó el posteo con algunas imágenes del momento en que se le hizo entrega, a ella y a su hijo, de las llaves de su nuevo hogar. Después, mientras hablaba Axel, la transmisión oficial se volvió a quedar con ella, que tenía en su cara una sonrisa que va a ser difícil de baldear. “Oportunidades”, tituló su posteo, y abajo recibió un montón de comentarios, felicitándola por su casa nueva.

 

Digo esto, porque a veces parece que nuestro país es una cosa de locos. Y a mí me parece que no. A mí me parece que nuestro país está lúcido como pocas veces.

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