Mucho país

#DescomprimirParte02

Como dijimos, AMBA es el monstruo urbano argento. Hay un montón de países cuyas ciudades principales superan su concentración poblacional total, pero, lo que habría que ver, es cuántos tienen diferencias porcentuales tan colosales entre sus centros urbanos y el resto de su territorio. Somos un país macrocefálico, y no se trata únicamente de que mucha gente habita una porción de tierra que no da abasto para el buen vivir de tantas vidas. Implica, también, concentración de la actividad económica, más desarrollo industrial, más tecnología, más servicios públicos y obras de infraestructura. De todo, mucho más. Pobreza y marginalidad, también.

En los últimos 40 años, diversos proyectos intentaron atacar infructuosamente este problema nodal. Desempolvamos el Plan Trienal del tercer gobierno peronista y leemos en su página 19: “El cambio de modelo de crecimiento tiene que plantear la eliminación de esas injustas diferencias en niveles y oportunidades de vida, y posibilidades de ocupación productiva en el país entero”. Se mencionan allí tres acciones concretas: obras de infraestructura para energía, transporte y comunicaciones; nuevas instituciones desconcentradas; y acciones de promoción de migración interna, para el fomento de pymes y de la actividad minera y petrolera. Y acá se viene el remate: “La afirmación de la justicia social obliga a que ningún habitante del país esté sometido a inferiores condiciones de vida por vivir en una región rezagada”. El Plan Trienal debía culminar en el ’76, pero, bueno, ya sabemos qué pasó en el ’76.

Recordada es la intención de Alfonsín de trasladar la capital nacional a la comarca de Viedma y Carmen de Patagones. Este proyecto lanzado en 1986 pretendió generar un complejo de ciudades en la despoblada región austral y fundamentalmente en la provincia de Río Negro. En el plan se afirmaba taxativamente la intención de descentralizar y desburocratizar el poder político, solucionando de una vez el problema demográfico argentino. Alfonsín recordaba que Leandro Alem ya había anticipado, en su tiempo, el que sería “un escollo quizá insalvable en la consolidación de nuestro sistema constitucional”. Ya se veía, ahí, la paradoja de una Patagonia con riqueza ictícola, energética, agropecuaria, pero despoblada y postergada.

Si no estamos mal informados, la capital argentina sigue siendo Buenos Aires, y el gobierno de Alfonsín ya sabemos cómo terminó.

Vamos a dejarla acá, pero no sin antes subrayar una iniciativa que tuvo rodaje durante la campaña legislativa del año 2017, firmada por el intendente de San Antonio de Areco, “Paco” Durañona: se trata de la creación del “Movimiento Arraigo”. En su discurso de presentación, llamó a pensar políticas y herramientas de organización para repoblar la Argentina, sugiriendo un debate central que a la postre volvió a pasar desapercibido, entre el cierre de listas y otras intrigas políticas siempre urgentes, y hoy tan lejanas.

©2019 by Noticias de Ayer