Mucho país

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En cuestión de días, en medio de una Fiesta Patria con calles apagadas, habrá otra conferencia de prensa del Presidente y su comité de crisis, para indicarnos cómo continúa esta cuarentena, el arma que empuñamos contra la pandemia del COVID-19.

En la última, hace cosa de diez días, Fernández anunció una estrategia de desdoblamiento a nivel nacional: mientras que el AMBA -Área Metropolitana de Buenos Aires- seguía transitando su Fase 3, de las 5 previstas, el resto del país avanzaba hacia la 4 como en el Juego de la Oca. Una nueva demostración de estas dos argentinas, que volvió a instalar un debate necesario, y ahora casi urgente. El 26 de abril, Juan Grabois publicó una columna de opinión en el portal Infobae. Allí decía: “Son millones los argentinos que, con algunas certezas y un pedazo de tierra, elegirían hacer su camino más cerca de la naturaleza, desconcentrando los conglomerados urbanos”.

 

Es el AMBA un territorio de alrededor de 3830 km2, donde habitan 14.332.147 personas: este es el número que arroja la proyección poblacional efectuada por la porteña Dirección General de Estadísticas y Censos, tanto como por el Observatorio del Conurbano Bonaerense, teniendo en cuenta que ya transcurrieron diez años desde el último Censo. La densidad poblacional del AMBA es de 3742 hab/km2, mientras que el promedio nacional de la Argentina oscila entre 15 y 16 hab/km2. ¿Se ve esto? 3742 contra 16. Así de chiflados están los números del hormiguero argentino.

 

En términos relativos, es mayor que otras importantes metrópolis como Moscú, Porto Alegre y Berlín. Ocupa el Puesto 46, a nivel mundial, entre las 125 áreas metropolitanas más extensas. La mayoría de las megalópolis que exceden a nuestra Buenos Aires, son ciudades asiáticas, del otro lado del mundo. En medio, algunas excepciones como Londres, San Pablo, el DF y Bogotá.

 

Mucho se dice que la población de la Ciudad se mantiene fija desde hace 70 años, en el orden de los 3 millones de porteños y porteñas. Cierto. Tan cierto como que la población del AMBA creció 5% entre el Censo de 1991 y el de 2001, y un 11,75% entre 2001 y 2010. Si en octubre hiciésemos la muestra nacional que nos toca, volvería a dar en torno al 11 y pico. Si nos vamos a la historia, tenemos que en el año 1869 habitaban Buenos Aires más de cinco mil personas por km2 -en una superficie menor-, mientras que en la década de 1930 y ya con sus fronteras extendidas, se contabilizaban en cerca de tres mil. Nos paramos en el Siglo XIX, en el XX o en el XXI, y las cuentas dan siempre igual: una ciudad agotada, en un país con gigantescas porciones de tierra habitadas por nadie.

 

Las lágrimas de estos días por la muerte de Ramona Medina se anclan en un problema histórico de este suelo. El hacinamiento, la contaminación y el déficit en el acceso a los servicios públicos en la mayor área urbana del país, son un problema central, que se acrecienta como bola de nieve. Quizá haya llegado el momento de pensarlo como lo urgente.

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