Al final del corredor

#InformeJusticia2/2

La ruleta sigue girando, como dice Juanse, y todavía no están los apellidos que compondrán el tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público Fiscal (MPF) para llevar adelante el #StornelliGate. Mientras tanto, hurgamos en el almacén de nuestra memoria y damos rienda suelta a la segunda parte de este informe, tratando de hallar algún punto luminoso que provenga de nuestro bendito Poder Judicial. Lisandro (43), integrante de AJuS, recuerda la reforma constitucional de 1949. El 11 de marzo, por cierto, se cumplieron 70 años de su sanción. Arturo Enrique Sampay fue su creador, y él la definía así: “(...) la Constitución mejor en absoluto (la respublica noumenon, en el léxico kantiano), es aquella por la cual, gracias al superior desarrollo alcanzado por la cultura intelectual de todos, por la virtud general y por la técnica de producir bienes, cada uno de los miembros de la comunidad goza de plena autarquía”. Simple, ¿no? Pero más lejos que la recuperación de las Malvinas. Sigamos.


Reflexiona Lisandro, reflexiona: “Entre la Constitución de 1853, que ponía el acento en el propietario, y la reforma del ‘94, consagradora del ciudadano usuario y consumidor, existió la del ‘49, que daba cuentas de un humanismo social, donde, para ser sujeto de nuestra Nación, no prevalecían ni los bienes ni nuestra capacidad de consumo”. Ana (56) acota que la última reforma nos dejó un regalito más, que es la incorporación del Consejo de la Magistratura, cuya función es nombrar, ratificar, disciplinar y, llegado el caso, remover a los jueces: “Cada pliego corre una maratón cuyas postas son el Congreso Nacional, el Poder Ejecutivo, el propio Consejo. Demasiados obstáculos institucionales”. Parece que el pueblo no anda mucho por ahí. En esto, Comodoro Py es la meca de la insensatez: jueces federales que han hecho carrera en construir vínculos por conveniencia, excitación por procesar políticos y corporativismo al palo, tan efectivo como la casa de ladrillo de los tres chanchitos para que no entre el lobo: con más de dos siglos de historia, estos pibes siguen sin pagar el impuesto a las Ganancias y se jubilan con el 82% móvil.


Siguiendo el hilo del razonamiento que hasta acá intentamos trazar, y para evitar caer en esta sopa de moco donde todos aprietan a todos, la solución sería más Montesquieu y división de poderes, pero hete aquí que Lisandro planta bandera y no concuerda. En línea con el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, durante el Congreso de CLACSO del último año, dice que “hay que buscar mecanismos que permitan a la población opinar sobre estos órganos que resuelven los conflictos, y hay que democratizar la Justicia para que se rompa el vallado y puedan ingresar caras nuevas”. Después, como siempre, una vez que estás en la ruta te vas a encontrar con que está más poceada de lo que pensabas, o con que se te llenó de camiones y no te dá para pasarlos. Pero en algún momento habrá que jugársela, si queremos llegar a destino. “Hubieron buenos proyectos, como la disolución del fuero federal en territorio porteño, o la creación del juicio por jurados -en Argentina, solo cinco provincias lo han incorporado-; Evo, en Bolivia, tomó la decisión política de que los magistrados se elijan por voto popular. Lamentablemente, estas iniciativas no han prosperado”, cierra el compañero Lisandro.


Facundo (30) ha sufrido un desengaño a manos de la Justicia. Se le ha perdido un corazón como a Gilda y de lo que pasa en las fauces de Comodoro Py prefiere mejor no hablar como Prodan. Pone en duda, eso sí, la pertinencia de modificar la Constitución en un momento como este: “Primero deberíamos hacer el esfuerzo de interpretar las leyes de otra manera, y en todo caso crear nuevas, pero siendo sensibles a este tiempo. Internet ya tiene 25 años y en la profesión aún desconocemos su potencia, eso es algo inconcebible. Ahora está pasando el feminismo, y parece que tampoco lo vemos”. Aurora (63) se queda en la ancha avenida del medio y le dá un changüí a una hipotética reforma, creyendo que eso permitiría más transparencia en la elección de los jueces y en el control y fiscalización de sus desempeños. Pero, ni tibia ni moderada, plantea que si les llega el momento del jury, a los jueces y funcionarios cómplices, entonces tendrán que ir presos, “porque se ve que la justicia popular no les hace mella a estos vitalicios del mal”.


“Síntesis, síntesis”, nos retaban los profes de TEA, allá por el no me acuerdo. Qué vamos a hacer... ¡Mirá que lo intentamos, ehh! Este informe fue un desfiladero de experiencias que están cruzadas por el Derecho, pero que, a la vez, prácticamente no se tocan. La Justicia es un monstruo que muchas veces dá la impresión de “universo paralelo”, pues nadie sabe bien de qué va la cosa, ni siquiera los caminantes de Tribunales. Hemos abierto un grifo de debates que -sabemos- tienen más años que Matusalén. Lisandro, Facundo y Aurora parecieron confluir, en algún pasaje de sus testimonios, en torno a la idea de una Justicia que dé “a cada uno lo que merece, ya sea castigo o recompensa”. Un viejo principio del socialismo utópico de Louis Blanc y Cabet decía algo así como que “de cada cual según sus capacidades, y a cada cual según sus necesidades”. Marx, el Papa Noel de los obreros, el que se empedaba en los piringundines prusianos mientras reñía en partidas de ajedrez, también tuvo algo que ver con esa frase. Con esto no estamos queriendo decir que los honorables abogados que nos han brindado su testimonio sean finalmente unos pusilánimes comunistas -que, en todo caso, no sería tan malo como tildarlos de peronistas-. Sí queremos decir que las ideas atraviesan los diversos terrenos de la humanidad, y que, en definitiva, es una pena que hayan logrado lo que lograron: que no hablemos más de ideas, que nos quedemos ensartados en la telaraña discursiva de sus tramas de opereta y corrupción. Platón escribió sobre la caverna cuatro siglos antes de la resurrección de Jesús, y acá estamos nosotros, encadenados en nuestras propias cavernas, sin poder ver la luz al final del corredor.

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